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Una dieta fácil de llevar, rica en nutrientes y libre de ingredientes procesados. A día de hoy es imposible llevar una dieta como hacían nuestros ancestros; es más, tampoco sería lo más adecuado aunque quisiéramos. Los beneficios de esta dieta nada tienen que ver con la adaptación a ciertos alimentos, el nombre de la misma y/o la aplicación estricta de esta forma de vida. Son muchos los fanáticos y, sobre todo detractores,  que basan sus críticas en los orígenes de esta dieta, cuando el principal impacto de este estilo de vida nada tiene que ver con nomenclaturas, «merchandising» u orígenes de la misma.

A continuación puedes ver los beneficios, mitos, datos contrastados e interpretación de los mismos y de los efectos en nuestra salud y objetivo:

  1. Fácil. No contar calorías, no contar macros, no contar gramos, etc…. Este es uno de los puntos fuertes de estilo de alimentación, sobre todo en adelgazamiento. Resulta muy fácil de seguir, y esto es un factor fundamental cuando empezamos cualquier dieta.
  2. Eficaz. Más por lo que te quitas que por lo que añades. En los países desarrollados ingerimos mucho más de lo que nuestras necesidades calóricas y nutritivas exigen. Cualquier dieta que baje la ingesta de alimentos innecesarios nos ayuda a mejorar nuestra salud, llámese «paleolítica» o llámese cómo se llame. Esta dieta elimina los alimentos procesados que provocan inflamación y un excedente calórico en nuestro balance energético, lo que nos hace engordar. Además al reducir la ingesta de aditivos de los productos procesados, la retención de líquidos disminuirá en los primeros 3-4 días, con lo cual nos puede dar un pico de motivación extra al ver/notar resultados en tan poco tiempo; aunque realmente la pérdida de este peso provenga del exceso de líquido.
  3. Precio. La ventaja está en lo que no compramos. Es un tema polémico puesto que según el enfoque puede ser muy cara de seguir o no tanto, según los alimentos que eliminemos y los que añadamos. La eliminación del carrito de la compra de productos procesados nos puede suponer (para una persona con malos hábitos) más de la mitad de los artículos comprados, por consiguiente ahorramos directamente. Por contra, los alimentos malsanos son mucho más baratos que la comida real; con lo que suprimir estos puede no producir un ahorro en el precio del carrito, ya que los que añadamos pueden ser bastante más costosos. Evidentemente este punto afecta más en su bolsillo a aquellos que más procesados y menos productos naturales compren; por contra, esto puede causar menor diferencia en el gasto alimentario para gente con buenas costumbres.
  4. Saciante. Otro de los beneficios que podríamos enlazar a los tres puntos anteriores. Al ser más saciante que las dietas ricas en procesados, ingerimos menor cantidad de comida por ingesta, y puede que el número de ingestas también se reduzca, mejorando así la relación con la comida, los picos de ansiedad y los de glucemia.
  5. NO cura ninguna enfermedad degenerativa. Ni esta ni ninguna dieta cura el cáncer ni otras enfermedades, por mucho que algunos traten de vendernos . Lo cierto es que al eliminar algunos alimentos inflamatorios sí que podremos minimizar la aparición de algunas enfermedades degenerativas ( si comparamos con una persona de malos hábitos), ya que son la raíz de las mismas.
  6. Mito. No se ingieren demasiadas proteínas. La correcta ejecución de esta dieta no implica el exceso proteínas. Esta dieta, bien llevada, equilibra el consumo de proteínas y grasas; no elimina ni reduce el consumo de hidratos de carbono permitidos. Sí elimina el consumo de todos los carbohidratos nocivos (procesados, azúcares simples) , por esta razón muchos piensan que es una dieta lowcarb, aunque no tiene que ser así.
  7. Imagen. No lo hagas por imagen, hazlo por salud.  El empujón motivacional de ver resultados, en no demasiado tiempo, nos impulsa a seguir con este estilo de alimentación. Aunque el verdadero beneficio (la salud) no sea el objetivo por el cual hemos empezado esta dieta.
  8. Adherencia. La clave del éxito de cualquier dieta es la adherencia a la misma. Cuando integramos este estilo de vida y dejamos de pensar en lo que nos ha llevado a empezar esta dieta, es cuando obtenemos los mejores y más duraderos resultados. En este momento dejamos de estar a dieta y empezamos a «vivir», a «respirar». Nuestra salud a mejorado y nuestro aspecto también.

 

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